
Cómo lograr el calor adecuado para el vidrio serigrafiado
El problema al combinar la serigrafía con el procesamiento térmico del vidrio es que se trata de equilibrar principios físicos contradictorios. Es necesario que el vidrio esté lo suficientemente caliente como para adquirir la resistencia necesaria, pero si se sobrepasa ese límite, la tinta se dañará o los patrones podrían desvanecerse. Es como caminar sobre una cuerda floja.
Para resolver esto, utilizamos calentadores infrarrojos de cuarzo personalizados. El objetivo es separar la temperatura de la superficie del calor que penetra en el núcleo del vidrio.
El truco con las longitudes de onda
Todo se reduce a decidir si se utilizan lámparas de onda corta o media. Las lámparas de onda corta actúan rápidamente sobre la superficie del vidrio. Para los patrones serigrafiados, eso representa un riesgo que no vale la pena asumir.
En lugar de eso, utilizamos una mezcla de cuarzo afinada que permite controlar cómo se emite el calor. Al ajustar la potencia por centímetro, podemos lograr que el vidrio alcance la temperatura ideal sin que la tinta se dañe.
Encontrar el equilibrio
Diseñamos estos calentadores para que puedan manejar cargas de alta tensión, de modo que el calor se distribuya de manera uniforme en todo el vidrio.
Imagínese una lámpara de 2000 mm. Si la tensión disminuye en los extremos, aparecerán zonas frías. Eso significa que el vidrio no será tratado de manera uniforme y los patrones quedarán distorsionados. Para evitar esto y evitar que las lámparas se dañen durante ciclos rápidos, utilizamos filamentos de tungsteno de gran grosor.
También está la velocidad del transportador. Si se acelera, se necesita más potencia para alcanzar la temperatura deseada. Pero más potencia aumenta el riesgo de dañar la tinta. Las opciones son simples: reducir la velocidad para proteger los patrones, o utilizar lámparas más precisas para mantener una producción alta.
Configuración
Utilizamos conectores industriales estándar, por lo que estos calentadores pueden reemplazar fácilmente a los existentes. Pero el montaje es donde la gente suele cometer errores. Si las lámparas están demasiado cerca, habrá zonas calientes. Si están demasiado lejos, simplemente se desperdicia energía. Recomendamos usar un marco rígido que mantenga una distancia precisa entre las lámparas, de modo que el calor se distribuya de manera uniforme en todo el vidrio. Es simple, pero hace toda la diferencia.