
Deje de desperdiciar energía en el proceso de recocido del vidrio
Seamos honestos: el recocido del vidrio suele ser un proceso que consume mucha energía. La mayoría de los hornos tradicionales calientan toda la cámara, calentando así mucho aire innecesariamente, mientras uno espera a que el vidrio se caliente. Es un desperdicio de energía, y eso se refleja en la factura de electricidad cada mes.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Al utilizar lámparas infrarrojas de respuesta rápida, logramos calentar directamente el vidrio. Ya no es necesario calentar toda la habitación. Los calentadores funcionan por menos tiempo, lo que reduce los costos.
Por qué es importante la velocidad de calor
Los sistemas de calefacción tradicionales dependen de la convección. Es un proceso lento. Es como intentar calentar una casa abriendo la puerta del horno.
Nuestras lámparas infrarrojas utilizan radiación de onda corta. En cuanto se encienden, la energía llega directamente a la superficie del vidrio y se convierte en calor. De esta manera, se pueden alcanzar las temperaturas necesarias en segundos.
Dado que se tiene más control sobre el calor, hay menos tensiones internas en el vidrio. Eso significa menos desperdicios y más productos terminados listos para ser enviados.
Configuración adecuada
No basta con conectarlas y esperar lo mejor. Hay que tener en cuenta la velocidad del transportador y el espesor del vidrio. Si se tratan placas gruesas, se necesitan tubos de alta potencia para lograr la densidad de calor deseada. También hay que tener cuidado con los cables, ya que esos tubos consumen mucha energía. Si se utiliza un sistema de alta tensión, asegúrese de que los controladores puedan manejar los cambios rápidos de temperatura. No quiere que se dañen durante el uso.
Mantenimiento
Nadie quiere que su línea de producción se detenga durante cuatro horas solo porque uno de los tubos falló. Hemos diseñado estos dispositivos para que sean fáciles de reemplazar. Los conectores son estandarizados, por lo que basta con colocar uno nuevo y seguir trabajando.
Pero hay algo importante: cuanto más calor se genera, más duro es el trabajo de los ventiladores de refrigeración. Si se utilizan las lámparas al máximo para acelerar el proceso, revise bien el sistema de ventilación. Si el calor no se disipa, los sensores podrían dañarse.
En resumen
Al dejar de usar calentadores a gas o de convección y optar por lámparas infrarrojas dirigidas, deja de pagar por calentar el aire. Solo pagará por calentar el producto. Es un cambio sencillo, pero que reduce significativamente el consumo de energía por unidad producida. Su bolsillo y su medidor de energía notarán la diferencia.